Durante el embarazo, muchas mujeres, cuando les quedan pocas semanas, empiezan a plantearse cómo será el nacimiento de su hijo/a y a organizar su plan de parto. Para ello, se informan sobre las diferentes posibilidades y sobre cómo puede desarrollarse: tipos de parto, fases, opciones de analgesia…
Es un momento muy vulnerable para la mujer: va a experimentar uno de los procesos más intensos —física y emocionalmente— de su vida. Y, sin embargo, hay prácticas de las que apenas se habla y que algunas mujeres descubren solo después de haberlas vivido.
Pero hay prácticas de las que apenas se habla, y que algunas descubren solo después de haberlas vivido.
Una de ellas es la llamada maniobra de Kristeller.
¿Qué es la maniobra de Kristeller?
Se trata de una técnica en la que el profesional sanitario aplica presión sobre la parte superior del abdomen (el útero) durante el parto, con el objetivo de ayudar a la salida del bebé.
En la práctica, muchas mujeres la describen como que alguien se apoya o empuja con el brazo o incluso con parte del cuerpo sobre su barriga en pleno proceso de expulsivo.
¿Está recomendada?
Actualmente, no se recomienda su uso. Diferentes organismos internacionales han señalado que no hay evidencia clara de que aporte beneficios, y que sí puede estar asociada a ciertos riesgos.
A pesar de ser desaconsejada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y estar prohibida en algunos países como el Reino Unido, se sigue utilizando en diversos centros hospitalarios, a veces considerada como una práctica rutinaria o de emergencia.
¿Qué riesgos puede tener?
La maniobra puede causar complicaciones graves tanto para la madre como para el feto debido a la presión excesiva, tales como:
- Desgarros perineales más graves
- Mayor dolor o trauma físico
- Posible sufrimiento fetal: En lesiones, fracturas, hipoxia o hematomas.
- Y en casos poco frecuentes pero serios, complicaciones como hemorragias o rotura uterina
Entonces… ¿por qué se sigue utilizando?
Esta es una de las preguntas más incómodas.
A pesar de no estar recomendada, hay mujeres que siguen reportando que se les ha realizado, incluso recientemente. Esto puede deberse a varios factores:
- Prácticas que se han mantenido por tradición
- Situaciones de presión o urgencia durante el parto
- Diferencias entre hospitales o equipos
- Falta de información o consentimiento en el momento
Lo más importante: la información y el consentimiento
Más allá de la técnica en sí, hay algo fundamental: saber qué está pasando y poder decidir.
El parto es un momento especialmente vulnerable, y toda mujer debería:
- Ser informada de lo que se le va a hacer
- Entender por qué se propone una intervención
- Poder aceptar o rechazar en la medida de lo posible
¿Qué puedes hacer como futura madre?
Informarse no significa ir con miedo, sino con herramientas. Algunas ideas que pueden ayudarte:
- Incluir tus preferencias en un plan de parto
- Hablar previamente con tu equipo médico
- Preguntar sin miedo durante el proceso
- Apoyarte en tu acompañante como figura de respaldo
Hablar de estas cosas no es generar alarma, es generar conciencia.
Porque cuanto más informadas estamos, más posibilidades tenemos de vivir nuestro parto desde el respeto, la tranquilidad y la confianza.
Y porque lo que no se nombra, muchas veces, se repite.
